Este blanqueamiento es supervisado por el profesional y administrado por el mismo paciente en su domicilio utilizando geles de peróxido de carbamida.

En este caso el tratamiento consiste en tomar unos moldes de las dos arcadas de la boca del paciente para confeccionar en laboratorio unas férulas que se adaptan a la anatomía del paciente. Éstas se le entregan junto con un Kit de blanqueamiento que contiene el producto blanqueador, indicándole la forma de aplicación y los controles en clínica a realizar por el odontólogo, quien supervisará la evolución del tratamiento, así como cualquier incidencia que se pueda producir durante el mismo.

 

Pueden realizarse combinaciones de ésta con el tratamiento en clínica para optimizar el resultado si el profesional lo considera oportuno y en función de la profundidad de coloración, extensión, etc.

Hay que decir que los empastes que el paciente ya tenga en boca o las coronas no cambiarán de color, por lo que puede ser necesario cambiarlos posteriormente para igualar el color respecto al blanqueamiento conseguido.

Además, existe la posibilidad de que, tras el tratamiento, se presente una cierta sensibilidad al frío, ésta desaparecerá en pocos días. Atendiendo a cada caso particular podrá ser adecuado el uso de enjuagues con colutorios desensibilizantes.

Se recomienda evitar durante los primeros momentos la ingesta de determinados alimentos por su relación con la tinción de los dientes: café, te, colas, tabaco, vino tinto, etc. El blanqueamiento obtenido se mantendrá varios años, dependiendo de cada paciente, de sus dientes y de su cuidado. En cualquier caso, cuando decae el blanqueamiento se podrá realizar un recordatorio para recuperar el resultado inicial.